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Cómo funciona

Qué incluye, dicho en concreto

Una pieza sobre el mostrador, un lugar a dónde mandar a quien la usa y un panel donde ves qué está pasando. Aquí va cada parte con lo que resuelve — y también lo que todavía no existe, marcado como tal.

La pieza

Se elige por tres cosas, y las tres son independientes entre sí: dónde se para, si trae chip y qué lleva impreso.

De mostrador o de mesa
La tarjeta es del tamaño de una tarjeta de presentación y se recarga en el porta-tarjetas o se deja junto a la terminal. El soporte es el acrílico que se sostiene solo, para la mesa del comedor o el mueble de la entrada, donde no hay dónde recargar nada. Por dentro son la misma pieza.
Con chip, con código para escanear, o con los dos
Según la pieza, lleva chip, código impreso o los dos. La que lleva chip se usa acercando el teléfono; la que trae código impreso se lee apuntando la cámara. La que no lleva chip cuesta menos.
De catálogo, o con tu logo
El diseño de catálogo sale de inventario y llega antes. El personalizado lleva tu logo impreso y se fabrica, así que tarda más — en la Tienda subes el archivo y ves cómo va a quedar antes de pagar.
Lo impreso siempre concuerda con lo que la pieza puede hacer
Si tu pieza no lleva chip, no va a decirle a nadie que acerque el teléfono: le va a decir que apunte la cámara. Suena a detalle y no lo es — una pieza que invita a un gesto que no funciona se queda sin usar y nadie te va a avisar por qué.
La cara impresa de la pieza que se para sola sobre el mostrador. Si la pides personalizada, tu logo va impreso en ella.

Con el chip o con la cámara

Tú decides a dónde manda

Cada pieza apunta a un lugar, y lo eliges al pedirla.

  • Tu reseña de Google

    La caja de texto de tu perfil, abierta y lista para escribir. Es a donde apunta la mayoría de las piezas y para lo que existe esto.

  • Tu Instagram

    Para la pieza que dejas donde la gente se toma la foto y no donde paga. La misma pieza física, otro destino.

  • Tu facturación Próximamente

    Para que quien necesita factura la pida desde la mesa en vez de preguntar en la caja. Todavía no está disponible.

Le pones nombre a cada pieza

«Mesa 3», «Caja», «Recepción», «Terraza». El nombre lo escribes tú y lo cambias el día que muevas la pieza de lugar — no es una etiqueta que te asignemos nosotros ni un número de serie que tengas que memorizar.

Nombrar una pieza pide la suscripción al día, porque el nombre vive en el panel y sirve para leer la tabla de abajo. Suspendida la suscripción, la pieza conserva el nombre que ya tenía.

Sirve para algo muy concreto: en tu Panel ves los toques de cada una por separado, así que ahí se nota cuál está funcionando y cuál está en el lugar equivocado. La de recepción junta cuarenta toques al mes y la de la terraza dos: esa segunda no está mal hecha, está mal puesta, y mudarla es gratis.

Toques repetidos en un rato corto se cuentan como uno solo, para que la misma persona probando la pieza dos veces no te infle el número.

Tu curva de reseñas

Cuántas reseñas y qué calificación tenías el día que empezaste, y cuántas y cuál tienes hoy. Esa primera medición se toma al darte de alta, y es la única que no se puede recuperar después: sin ella no hay contra qué comparar.

De ahí en adelante se revisa sola y la ves en tu Panel junto a la cuenta de toques del mismo periodo. Dos líneas, el mismo eje de tiempo, y tú sacas tus conclusiones con los dos datos a la vista.

Te avisamos cuando algo dejó de servir

Una pieza que no lleva a ningún lado no se ve rota: sigue ahí, impecable sobre el mostrador, y quien la usa se topa con una pantalla que no esperaba. Nadie te lo va a venir a contar, así que lo hacemos nosotros.

El aviso se apaga solo en cuanto el problema se arregla. No hay nada que marcar como leído ni ninguna bandeja que vaciar.

Y lo que no hace

Tres cosas que suelen darse por incluidas. Ninguna lo está, y dos de ellas no lo van a estar nunca.

  • No decide a quién se manda a reseñar

    Toda persona que consumió contigo ve exactamente la misma pantalla. No hay una pregunta previa que separe a los contentos de los enojados, y no la va a haber: Google lo prohíbe expresamente y además te dejaría un perfil que miente sobre tu negocio.

  • No se da nada a cambio de una reseña

    Ni descuentos, ni el postre, ni un sorteo, ni puntos. Google también lo prohíbe, y una fila de reseñas compradas se distingue a simple vista.

  • No escribe, no edita y no borra reseñas

    La reseña vive en el perfil de Google, no aquí. Nunca la hospedamos ni la tocamos, así que tampoco podemos quitarte una que no te gustó — nadie puede.

Ponle una sobre el mostrador

Las piezas se compran una vez. El servicio va aparte, es opcional, y sin él tus piezas siguen mandando gente a tu reseña.

¿Te quedó una duda concreta? Está contestada en las preguntas frecuentes, y lo que medimos de verdad lo contamos completo en acerca de nosotros.