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Para todo negocio turístico de un Pueblo Mágico

Tu cliente te reseña antes de salir, sin buscar ni teclear nada.

Dejamos una pieza sobre tu mostrador. El cliente acerca el teléfono y cae directo en la caja de reseña de tu perfil de Google. Vamos a tu local, la dejamos funcionando ese mismo día, y si en treinta días no te convence te devolvemos tu dinero.

Quiero una en mi local

Tequisquiapan y alrededores · +52 414 123 9554 · Contesta una persona, no un formulario.

La pieza parada sobre una mesa de madera: la cara blanca invita a dejar una reseña en Google, con cinco estrellas, el código para escanear y las dos formas de usarla.
Así queda puesta sobre tu mostrador.

Son las cuatro de la tarde. La familia que acaba de comer en tu terraza pagó contenta, te dijo que el mole estuvo como el de su abuela, y va saliendo con la maleta y dos niños que ya quieren subirse al coche.

Esa gente te habría puesto cinco estrellas.

Y nunca lo va a hacer.

Para reseñarte tendrían que sacar el teléfono, abrir Google, escribir el nombre de tu negocio, distinguir tu ficha de otras tres parecidas, bajar hasta el botón y ponerse a escribir. De pie, con la maleta en la mano.

Nadie hace eso por un buen mole.

¿Sabes quién sí lo hace? El que se fue enojado. Ese sí te busca, sí baja hasta el botón y sí escribe — y escribe largo.

Por eso tu perfil de Google no se parece a tu clientela real. No es que te vaya mal: es que de cien que salen contentos, se toma la molestia el que tiene algo que reclamar.

Y con pocas reseñas, una sola mala te define.

Si tienes catorce reseñas y un 4.8, basta una de una estrella para dejarte en 4.5.

Con 14 reseñas

4.8 baja a 4.5

Un cliente enojado, y el número que el turista ve en el mapa ya cambió.

Con 300 reseñas

4.8 se queda en 4.8

La misma reseña no mueve nada. Se pierde entre las demás.

Es la misma reseña. Lo que cambia es cuánta gente contenta la está sosteniendo.

Y hay algo antes de eso: con pocas reseñas el turista ni siquiera llega a leerte. Busca «dónde comer en Tequisquiapan», ve tres lugares en el mapa y entra al que tiene doscientas. No porque sea mejor — porque catorce podrían ser los primos del dueño.

Google lo dice sin rodeos en su propia documentación: cuantas más reseñas, mejor el posicionamiento local.

Y esto no se arregla solo, porque el turista no vuelve.

Un cliente de barrio que hoy no te reseñó a lo mejor te reseña el mes que entra. El que viene de fuera, no. Si no te reseña ese día, no te reseña nunca.

Cada fin de semana largo que pasa sin nada sobre tu mostrador son reseñas que ya no van a existir.

Es una pieza sobre tu mostrador. Nada más.

Según la pieza, se para sola sobre el mostrador o se queda pegada donde tu cliente paga. Va donde él ya se detiene: la caja, la barra, la mesa, el mueble de la salida.

No hay aplicación que bajar. No hay que registrar a nadie. Tu cliente no teclea una sola letra.

  1. 1 · Dejas la pieza a la vista

    Donde tu cliente ya se detiene.

  2. 2 · Acerca el teléfono, o escanea

    Si la pieza lleva chip, basta con acercarlo. Si trae código impreso, la cámara sirve igual — para el teléfono sin chip o con el chip apagado.

  3. 3 · Cae en tu caja de reseña

    Directo, sin pantalla de por medio, sin buscar y sin elegir entre fichas parecidas. Ahí termina nuestra parte: la reseña la escribe tu cliente, en Google.

No tienes que creerme. Pruébalo.

Apunta la cámara de tu teléfono a este código, como lo haría tu cliente. Te lleva a una página de demostración; con tu pieza, caería en la caja de reseña de tu perfil de Google.

¿Ya lo estás leyendo en el teléfono? Abre la demostración.

Ya están trabajando en mostradores de verdad.

Son fotos de sus mostradores, tomadas el día que dejamos la pieza funcionando.

La pieza parada en la vitrina de La Purería, entre los puros en sus tubos de vidrio, una botella de ron y las etiquetas de precio.
La Purería Tequisquiapan
La pieza parada en la esquina del escritorio blanco de The Image Experience, con los cuadros enmarcados y la pared amarilla detrás.
The Image Experience Tequisquiapan

Lo que incluye

  • La pieza, impresa y lista para trabajar.
  • La visita. Vamos a tu local, la dejamos apuntando a tu ficha de Google y la probamos contigo enfrente.
  • Tu punto de partida. Anotamos cuántas reseñas tienes hoy — ese número no se puede recuperar después.
  • Funciona para siempre. Sin mensualidad, sin renovar nada. La pieza es tuya y sigue trabajando.

Esto cuesta menos que un solo cliente que se fue con el de enfrente por tener mejores reseñas.

Placa para reseña de Google, una sola vez

$365.00

Precio por pieza según cuántas lleves
La primera pieza $365.00
La pieza 2 $319.00
De la pieza 3 en adelante $299.00

Cada precio rige solo para las piezas de su renglón. Nunca sale más caro llevar una pieza de más.

Pedirla por WhatsApp

Soporte de Reseñas para Google, una sola vez

$365.00

Precio por pieza según cuántas lleves
La primera pieza $365.00
De la pieza 2 en adelante $309.00

Cada precio rige solo para las piezas de su renglón. Nunca sale más caro llevar una pieza de más.

Pedirla por WhatsApp

Con IVA incluido (16%). No hay mensualidad, ni renovación, ni nada que se venza. La compras y es tuya.

Repartido en el primer año son $1.00 al día, y de ahí en adelante ya no cuesta nada. Las que llevan chip usan uno que su fabricante declara para diez años.

Treinta días

Si no te convence, te devolvemos tu dinero.

No tienes que regresarnos nada ni empacar nada. Solo dinos, te devolvemos lo que pagaste por la pieza, y quítala del mostrador — porque la dejamos de hacer funcionar el mismo día.

Los treinta días corren desde que la pieza empieza a trabajar, no desde que pagaste.

Hay quien te va a ofrecer que las reseñas malas no lleguen a Google. Piénsalo dos veces.

El truco es viejo: la pieza primero le pregunta a tu cliente cómo le fue, y solo manda a Google a los que contestan bien. A los demás los desvía a un formulario que solo lees tú.

Eso va contra las políticas de Google, y quien se arriesga es tu perfil, no el de quien te vendió la tarjeta.

Nuestra pieza manda a todos al mismo lugar. No preguntamos nada antes, no decidimos quién pasa, no escribimos ni borramos reseñas por ti, y nunca te vamos a decir que estas doce reseñas fueron nuestras — porque nadie puede saberlo.

Antes de que lo preguntes

¿Y si mi cliente no tiene teléfono con chip?

Las piezas que traen código impreso se escanean con la cámara de cualquier teléfono. Cuando platiquemos te decimos cuáles lo traen.

¿Tengo que hacerle un agujero a mi mostrador?

No. Ninguna se atornilla: unas se dejan paradas o recargadas y las mueves cuando quieras, y otras se pegan donde las dejes.

¿Google me puede castigar por usar esto?

No. Lo que Google prohíbe es condicionar la reseña o escoger quién la deja, y eso no lo hacemos. La pieza solo le ahorra a tu cliente la búsqueda.

¿Y si quiero mi logo?

Hay piezas que se pueden pedir con tu logo, con un sobreprecio. Se fabrican, así que tardan un poco más.

¿Cuánto tardan en instalarla?

La dejamos funcionando en la misma visita, antes de irnos.

¿Hay mensualidad?

No. La pieza funciona para siempre sin pagar nada más. Más adelante, si quieres ver cuánta gente la usó, hay un servicio aparte — pero la pieza no lo necesita.

¿Vamos a tu local?

Escríbenos por WhatsApp y acordamos un día. Llegamos, la dejamos funcionando y la probamos contigo enfrente. Si en treinta días no te convence, te devolvemos tu dinero.

Quiero una en mi local

Tequisquiapan y alrededores · +52 414 123 9554